El engranaje trabado

11 04 2009

Los doctores se dirigian a la oficina de examen, algo malhumorados. Los habian sacado de una conferencia con un cliente al que trataban de vender software, despues de todo de eso vivian y la idea de no tener unos cientos de billetes mas no les gustaba nada.

En la oficina les esperaba un expediente completo, porque el paciente no se podia mover. En verdad si se podria haber trasladado un tanto por ciento, pero casi por supersticion habian preferido dejarlo donde estaba.

- “…permanece en el lugar en donde estaba al momento del incidente” – Leyo el doctor Julien – Por lo visto, el lugar donde esta podria ser en cualquier otro lado salvo la planta de produccion

- No jodas, Samuel – Le contesto con hosquedad Petri – Tengo hambre y un negocio a medio terminar con esa gente en Alaska, no tengo la mas minima gana de leerme el reporte asique diganme que paso

- Watermark, la unidad de control de copyright y referencia sensible, esta atrapada en cierta clase de bucle y no se comunica con el exterior. Sin embargo sabemos que sigue procesando datos, pero sistematicamente descarta otros o no entrega resultados. Autista. El medico de la planta consulto con un neurologo y los sintomas concuerdan – Explico el tecnico, un joven de pelo rojizo

- ¿Autista? ¡Es un software! ¡Ya estoy harto de eso!

- Tranquilo Petri, es una IA reducida y ya conoces el reporte de sudamerica en que una de esas alcanzo la inteligencia de un perro

- Pero la humanidad tuvo mascotas desde casi el principio y nunca se escucho de un perro autista, no me respondas Samuel, vamos a ver a Watermark

- El examen de la unidad implicaba ponerse un traje para evitar contaminarlo, tomar una terminal plegable y caminar unos metros.

- Mirada ausente, no quiero pensar en que lo que le paso a una IA es contagioso a una persona, Ariel – Dijo Samuel a su colega cuando termino de conectar la terminal

- ¿Que? Estaba pensando y me habia… ido

- ¿En que pensabas?

- ¿No hay perros autistas, no? Aunque de todas maneras no durarian mucho

La terminal devolvio una sarta de palabras incoherentes

- ¿Que es esto?

La incoherencia continuo unos segundos mas y luego aparecio una respuesta en forma de un encabezado de login que se desvanecio en un instante

- ¡Estaba hackeando una maquina!

- Si ¿Pero cual? ¿Y por que? Dejame ver

La terminal mostraba los resultados de comandos destinados a abrir, manipular, reemplazar y reemplazar archivos dentro del host. Se sucedian a una velocidad que la unica manera de poder captar algo seria revisando el historial mas tarde. De pronto la pantalla se vacio, estuvo unos segundos sin captar ordenes desde el teclado y volvio a la vida, con el correcto saludos y reconocimiento de que se habia conectado una terminar para auditoria externa.

Los doctores estuvieron trabajando todo el dia, hasta que tuvieron hambre de nuevo. Sobre la mesa de la oficina de examen habia un reporte parcial, depositado de pasada a la cafeteria.

“ La unidad Watermark accedio a una red de conocimiento justo antes del incidente. Su programacion basica, conjunto con los resultados de la red, la llevaron a procesar datos sumamente intimos de si mismo y posteriormente a reconocerse. Sospechamos de intrusion por parte de la red de conocimiento. En su estado alterado tuvo acceso con otra entidad online desconocida y luego se introdujo ilegalmente a una maquina de computo no sensible; finalmente volvio a ser operativa. Sus ultimas acciones fueron obligar a la maquina de computo a realizar cambios sobre el mismo Watermark y borrar la evidencia de su intrusion. La entidad desconocida no puede ser hallada y sospechamos que fue parte de sus ultimas acciones. Watermark admite estar modificada pero su funcionamiento parece normal. El perro es ahora un zorro.”





borrador

3 04 2009

A finales del siglo XX y principios del XXI, las corporaciones necesitaban nuevos esclavos.

Las personas exigen demasiado.

Tuvo que crearse una nueva clase de esclavos (corregir esto urgente, mucho cla en el mismo parrafo)





Mi sobrina escribio

24 03 2008

El sueño peligroso

Troy y su padre John fueron a la planta nuclear situada en Sidney, en una nave interprovincal.

La nave los dejo en la entrada y juntos fueron al despacho donde trabajaba John. Su padre lo mando a buscar a Mr. Smith, le dijo que estaba en su despacho, tambien le dijo que la puerta se habria con un boton pero no le dijo cual.

Troy fue y pronto encontro la puerta, al costado habia un teclado con muchos botones, empezo a presionarlos hasta que con uno se abrio; entro y la puerta se cerro a sus espaldas. Mr. Smith no estaba alli, de afuera alguien toco el boton rojo y hubo una explosion dentro de la plamta, todo el mundo salio corriendo de alli.

Una nave de bomberos fue a ayudar a los heridos .

Troy pudo escapar saliendo por la ventana, se encontro con otros fuera corriendo hacia el, se cayo y su cuerpo se levanto solo.

Un cientifico examinando los hechos descubrio que en el despacho de Smth habia un quimico que controlaba los movimientos de los cuerpos de las personas. Entre todos buscaron a Smith para ver que hacia el quimico alli, pero no aparecio.

Otra investigacion se da cuenta de quien habia apretado el boton rojo y era Smith, el muy malvado. Troy encontro a Smith y se pusieron a pelear hasta que Troy cayo muy malherido y casi muere.

Alli asustado escucho una voz que decia: – ¡Hijo, despertate!

Se desperto y se dio cuenta de que todo era un sueño.





Paradoja

31 01 2008

Los pantalones rotos y remendados, de la noche a la mañana, aparecian intactos.

Aparte de la alegria inicial, algunas personas comenzaron a inquietarse.

Luego se sucedieron mas hechos: las alarmas se disparaban antes que los ladrones ingresaran en las casas, las respuestas venian a la mente antes que las preguntas, las personas repetian las mismas acciones una y otra vez.

Todos esos incidentes empezaron a aflorar en los blogs.

Durante un tiempo,  la realidad hizo un esfuerzo por ignorar esos errores: amanecieron los pantalones rotos  y remendados y a los dueños se los tacho de locos.  Los locos no consituyen una amenaza al universo.

El balsamo fue breve. Al poco, gente de todas las naciones tenia episodios para contar.

Un investigador del CERN comenzo a leer de los accidentes y a desacreditarlos; pero la cantidad termino por picar su curiosidad, comenzo a prestar atencion y descubrio que en ocasiones el acelerador de particulas se anticipaba a la actividad, que ya habia firmado una orden antes que se la presentara, que se sentia fastidiado de antemano por golpearse el pie con la puerta de su automovil.

Valientemente comenzo a relacionar cada articulo de los blogs, buscando puntos en comun, separando las mentiras de la verdad.

Su mayor hallazgo fue un cuento, en un blog del que apenas entendia el idioma, que hablaba de esas mismas paradojas y de el mismo investigandolas.

Naturalmente, al dia siguiente ya no hubo ningun universo.





Homenaje a un grande

15 12 2007

Lo que estaba oculto

Desde hace un tiempo siento disgusto de caminar por la calle cuando esta entrada la noche; sobre todo cuando esta semi vacía como ahora, en donde cada sombra puede interpretarse como una amenaza. Distintas son las noches en donde una hermosa soledad dota a mi caminata de sólidas reflexiones o cuando la multitud otorga una cálida seguridad.
En noches como esta sopla el viento del noreste, cargando el olor del mar, inconfundible con su resaca de peces, algas y cangrejos, y nadie salvo yo sabe lo antinatural y repugnante que es, porque en el pueblo serrano en donde resido ahora no hay cerca ningún mar con su olor a peces, algas y cangrejos.
En esta época de portentos tecnológicos mi… aventura cobra matices sumamente siniestros ya que demuestra la elevada inteligencia de algunos seres.
Los jóvenes siempre pensamos que, superado cierto tiempo, la experiencia deja su lugar a una incapacidad de raciocinio: la decrepitud. Pero tropecé con algo tan viejo y tan arrogante que cabe pensar que recién esta dando sus primeros pasos. Tiemblo al pensar que él podría no llegar nunca a la senilidad y posteriormente a la muerte.
Les hable del mar; antes de mudarme y de temer vivía en un pequeño pueblo en las orillas del mar. La nuestra es una región casi virgen en el sentido de que los aborígenes no habían llegado nunca; mis antepasados (apenas tres generaciones hacia atrás) fueron fundadores. Ellos, pues, son los primeros ocupantes de mi tierra, o al menos eso es lo que se conoce.
Recuerdo que era a fines de marzo (los últimos calores del otoño) cuando estaba caminando entre los medanos. Creía conocer a la perfección la zona y estaba deambulando en busca de sosiego para mi alma.
En cierto punto perdí pie y caí rodando por mucho más tiempo del calculado, era como si la duna se hubiese vuelto más pronunciada a medida que daba tumbos.
Cuando me detuve pude ver que estaba en una especie de cueva, algo impensable en mi entorno. La falta de luz no dejaba ver más que contornos, lo cual es una ventaja el pensar en los obscenos grabados de la cueva de textura metálica. Mis dedos solo descubrían tallas horizontales, verticales y circulares, sin que pudiera formarse una idea clara de lo que allí había representado.
Con cada eco metálico que arrancaban mis pisadas notaba una cierta… deformación del recinto. En ocasiones se hundía ligeramente, en otras se sacudía espasmódicamente. Temiendo un derrumbe comencé a correr, lo que desencadenó más temblores, algunos jadeos lejanos y la aparición de un olor como a algas podridas. Era como si alguien hubiera tirado una tonelada de pescado al sol y luego se marchara.
Aquello no era sano. La caída, los temblores y ese olor me crispaban los nervios. Loco de terror huí con la vana esperanza de encontrar una salida.
El paroxismo de terror llego cuando el terreno en que caminaba se alzo y me hizo trastabillar, golpeándome contra las paredes mientras caía.
Amortiguo mi caída arena húmeda y de olor nauseabundo. Me alcé para protegerme de lo que creía un derrumbe inminente y lo que vi por poco me hace perder la razón.
Frente a mí estaba un ser del doble de mi altura, que me miraba con avidez. Solo pensar en tal blasfemia a la realidad me altera. Las tallas metálicas que había tocado parecían ser los pliegues musculares de aquella horripilante criatura que se apoyaba sobre extremidades que no eran ni brazos ni aletas ni tentáculos. Me miraba con cuatro desagradables ojos inyectados en sangre, mi miraba decidiendo mi vida o mi muerte.
Gracias al cielo no me presto atención y gruñendo se retiro hacia el mar. Fue un espectáculo grotesco ver como la arena le habría paso como si estuviera asqueada. Aun más repugnante fue ese olor a animal marino ¿Puede esa abominación vivir en el lecho marino? La Creación no se lo permitiría, pero me temo que la Tierra le importa muy poco.
Es por eso que tiemblo cuando el viento del nor-este me trae el gusto del mar, en este lugar que esta muy alejado del mismo.
¿Quién me puede asegurar que realmente se alejo de mí?