general

webcomic interesante, para pensar

algo para pensar, “Rat Park” (El parque de las ratas)
en ingles, no muy dificil, cualquier cosa preguntenme

sobre: sociedad, como nos afecta el entorno en que vivimos, drogas, de las otras drogas

leanlo, denserio
http://www.stuartmcmillen.com/comics_en/rat-park/#page-1

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Hermosa Luna llena

iluminando la noche

Cual es la fuerza que nos motiva a hacer cosas incluso cuando tenemos pocas esperanzas de que terminen bien?
Hoy le deje un mensaje a M, sobre la exposicion en la que participo, con la intencion de que pique su curiosidad
Se acordara quien soy? Le interesara?

Es la posible recompensa lo que me motiva? Es el mismo hecho de hacerlo? Existen respuestas faciles?

Cuando lo pensaba, planeaba escribir de la exitacion que sentia, la picardia, el hacer algo fuera-de-lo-comun, de las reglas implicitas al tratar con las personas y que a veces es divertido romperlas

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cuentos

Perseo no era de piedra (segunda version)

Perseo se ajusta las sandalias, toma el escudo y su espada y sube los primeros escalones del palacio de la Gorgona.

La primera habitacion no revela nada fuera de lo común, columnas griegas (¿de qué estilo, si no?), antorchas y ventiluces por los cuales entra la luz.

El salon interior, con menguante luz, habitado por una muchedumbre de guerreros que miraban con cara de sorpresa, con gestos congelados, con piel de granito y mármol.

Con esa luz disminuida que no le deja ver el adoquín fuera de lugar.

No fue el golpe lo que lo molestó, fue entender que sus gruesos anteojos habían volado y ya no podría hallarlos.

Perseo, el gran héroe, el hijo de Zeus, con severa miopía.

Así y todo, se levanta, tiene órdenes y debe cumplirlas.



– Ven mortal, mira mis ojos y contempla tu perdición, porque quien los mira se transforma en piedra.

– ¿Perdón? ¿Quién esta ahí? – dijo Perseo cubriéndose con su escudo de plata.

– Soy Medusa, dueña del Jardín de Piedra.

– Lo siento, pero no consigo ver quién me habla – responde Perseo entrecerrando los ojos.

– Estoy empezando a sospechar que algo no anda bien. – Duda ella – Déjame usar tu escudo como espejo.

– No estoy seguro que la historia fuera así. – Titubea él al sentir que su escudo es empujado hacia la luz.

Como reconoce su perfecto reflejo, Medusa se detiene en seco, notando la mirada desenfocada de Perseo.

– Perdí mis anteojos al tropezar, no veo muy bien sin ellos.

– ¡Te pido disculpas! Con tantos guerreros entrando a cada rato, no tengo tiempo para arreglar el piso.

– No hay problema. Usted tiene una voz muy agradable ¿sabe? –  Al tiempo que guarda su espada

Medusa suspira y deja el escudo – Gracias, estoy harta que me consideren solamente una cara bonita – Mientras lo toma de las manos – ¿Te gustaría tomar algo?

Horas más tarde, Perseo se recuesta, se pone una venda sobre los ojos y deja que su imaginación tome vuelo.

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