amor, cuentos, fantasia, general, pensamientos

La señorita céfiro pregunto ¿ que es el amor ?

El amor es magia que saca cosas de adentro de una galera. Conejos, flores, bolas de billar.
Que nos hace flotar en el aire o desaparecer y aparecer en otro lado.
Que te adivina las cartas que elegiste y sabe escaparse de todas las cadenas y ataduras.
El amor es más rápido que la vista y quedan los aros unidos.

El amor es magia, aunque a veces nos toque ser la chica cortada por la mitad.

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Porno

Porno

Esto es una historia corta, que estuvo demasiado tiempo en decantación. Increíblementedespués de tanto tiempo sin volverla a leer, me sigue pareciendo buena, con algunas reservas sobre el final.Es un intento de mezclar varios conceptos en una misma historia, una mirada de adecuar el horror cósmico de Lovecraft al mundo moderno del 2013.

 

 

Mariela mira con furia su teléfono celular, como si pudiera obligarlo a seguir hablando después de que Eric cortara.

Ya es la tercera vez que la deja plantada. Tiene excusas, buenas y verídicas excusas, pero eso no disminuye su enojo.

Consulta  su reloj, ya es demasiado tarde para llamar a las chicas, que seguramente deben estar en el Dyson, con su sector de luces estroboscópicas y sus mozos sonrientes.

Suspiró. Al menos podría terminar de peinarse y pintarse las uñas.

 

La una de la mañana.

Mariela no puede dormir. Simplemente esta aburrida. En un rincón de su enorme cama ella sabe que descansa el conjunto de lencería que iba a estrenar con su novio.

Sonrió.

Podría ser otra clase de estreno.

Se cambia en la oscuridad, tomándose su tiempo, sintiendo el rose del encaje contra su piel, conversando con sí misma, halagándose.

Camina hasta la sala de estar, casi danzando, abrazándose. Con la punta de los dedos enciende su computadora, con delicadeza, como si la máquina también necesitara caricias.

 

En internet se puede encontrar cualquier perversión que te guste. Y dicen que si buscas con cuidado aprendes dos nuevas antes que termine el día.

 

Mariela busca con cuidado. Esquiva las cosas aburridas y repetitivas, ignora las que solo prometen dolor, se distrae un momento con las cosas imposibles.

A cada paso se relaja y sonríe un poco más.

El calor le nace de adentro. Tiene las piernas ligeramente abiertas y las tetas por afuera del corpiño.

Un video, hecho casero, muestra a un hombre y una mujer. Ella es la que marca el ritmo. Sabe cómo. El cabello cobrizo, ensortijado, le sobrepasa los hombros. El hombre está atado a la cama, con los ojos vendados.

A Mariela le encanta eso, está cada vez más encendida. Fascinada, se imagina a sí misma con el poder que emana la mujer. Se acaricia a su mismo ritmo. Observa deleitada como le cambia la sonrisa, que se vuelve perversa, como si quisiera devorarlo.

Está al límite.

La mujer araña el pecho del hombre y al hacerlo sus dejos dejan de ser humanos. El cabello se levanta sobre sus hombros. Sus ojos se tornan carmesí. Se escapan gemidos de la boca de Mariela.

Y en cuanto la mujer se reveló como Shub-Niggurath (la cabra con mil retoños) y empezó a comerse a su víctima, Mariela alcanzo el orgasmo.

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Perseo no era de piedra (tercera version)

Perseo se ajusta las sandalias, toma el escudo y su espada y sube los primeros escalones del palacio de la Gorgona.

La primera habitacion no revela nada fuera de lo común, columnas griegas (¿de qué estilo, si no?), antorchas y ventiluces por los cuales entra la luz.

El salón interior, con menguante luz, habitado por una muchedumbre de guerreros que miraban con cara de sorpresa, con gestos congelados, con piel de granito y mármol.

Con esa luz disminuida que no le deja ver el adoquín fuera de lugar.

~
~

No fue el golpe lo que lo molestó, fue entender que sus gruesos anteojos habían volado y ya no podría hallarlos.

Perseo, el gran héroe, el hijo de Zeus, con severa miopía.

Así y todo, se levanta, tiene órdenes y debe cumplirlas.

~
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~

– Ven mortal, mira mis ojos y contempla tu perdición, porque quien los mira se transforma en piedra.

– ¿Perdón? ¿Quién está ahí? – dijo Perseo cubriéndose con su escudo de plata.

– Soy Medusa, dueña del Jardín de Piedra.

– Lo siento, pero no consigo ver quién me habla – responde Perseo entrecerrando los ojos.

– Estoy empezando a sospechar que algo no anda bien. – duda ella – Déjame usar tu escudo como espejo.

– No estoy seguro que la historia fuera así. – titubea él al sentir que su escudo es empujado hacia la luz.

Al reconocer su perfecto reflejo, Medusa se detiene en seco, notando la mirada desenfocada de Perseo.

– Perdí mis anteojos al tropezar, no veo muy bien sin ellos. – comenta ante el silencio lleno de interrogantes

– ¡Te pido disculpas! Con tantos guerreros entrando a cada rato, no tengo tiempo para arreglar el piso.

– No hay problema. Usted tiene una voz muy agradable ¿sabe?  

Medusa suspira y deja el escudo – Gracias, estoy harta que me consideren solamente una cara bonita – mientras lo toma de las manos – ¿Te gustaría tomar algo?

Horas más tarde, Perseo se recuesta, se pone una venda sobre los ojos y deja que su imaginación tome vuelo.

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Perseo no era de piedra (segunda version)

Perseo se ajusta las sandalias, toma el escudo y su espada y sube los primeros escalones del palacio de la Gorgona.

La primera habitacion no revela nada fuera de lo común, columnas griegas (¿de qué estilo, si no?), antorchas y ventiluces por los cuales entra la luz.

El salon interior, con menguante luz, habitado por una muchedumbre de guerreros que miraban con cara de sorpresa, con gestos congelados, con piel de granito y mármol.

Con esa luz disminuida que no le deja ver el adoquín fuera de lugar.

No fue el golpe lo que lo molestó, fue entender que sus gruesos anteojos habían volado y ya no podría hallarlos.

Perseo, el gran héroe, el hijo de Zeus, con severa miopía.

Así y todo, se levanta, tiene órdenes y debe cumplirlas.



– Ven mortal, mira mis ojos y contempla tu perdición, porque quien los mira se transforma en piedra.

– ¿Perdón? ¿Quién esta ahí? – dijo Perseo cubriéndose con su escudo de plata.

– Soy Medusa, dueña del Jardín de Piedra.

– Lo siento, pero no consigo ver quién me habla – responde Perseo entrecerrando los ojos.

– Estoy empezando a sospechar que algo no anda bien. – Duda ella – Déjame usar tu escudo como espejo.

– No estoy seguro que la historia fuera así. – Titubea él al sentir que su escudo es empujado hacia la luz.

Como reconoce su perfecto reflejo, Medusa se detiene en seco, notando la mirada desenfocada de Perseo.

– Perdí mis anteojos al tropezar, no veo muy bien sin ellos.

– ¡Te pido disculpas! Con tantos guerreros entrando a cada rato, no tengo tiempo para arreglar el piso.

– No hay problema. Usted tiene una voz muy agradable ¿sabe? –  Al tiempo que guarda su espada

Medusa suspira y deja el escudo – Gracias, estoy harta que me consideren solamente una cara bonita – Mientras lo toma de las manos – ¿Te gustaría tomar algo?

Horas más tarde, Perseo se recuesta, se pone una venda sobre los ojos y deja que su imaginación tome vuelo.

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Kyaj -cuento corto-

El pueblo de Kyaj nunca habia conocido la nieve.
Año tras año partian de alli hombres y mujeres, niñas y niños, ancianas y ancianos.
Partian buscando los tesoros que se encontraban pasando las praderas rojas, cruzando las montañas o internandose en el mar.
Por lo general no regresaban y si lo hacian era para buscar a algun ser querido.

Y para contar las historias.
Hablaban de Yig y sus hombres serpiente, de los escarabajos de oro del desierto occidental y de las ciudades de cristal.

Asi, con cada relato el pueblo se vaciaba mas y mas.
Kyaj se fue convirtiendo en una sombra de lo que fue, un pueblo abandonado.

La marea de arena del desierto movil habia llegado a su punto mas alto cuando en Kyaj
hubo una terrible tormenta; el viento soplo y aullo durante cinco dias.
Al sexto la gente salio de sus casas y contemplo la Ciudad Blanca de Kyaj envuelta en un metro de nieve eterna.

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Cada futuro construye su propia imagen

Abdulah se sentó frente a la entrada de su tienda, en el bullicioso mercado de Bagdad.
Su mercancía es preciosa y preciada, ademas de delicada. No como las burdas imitaciones que vende Omar en el extremo sur del mercado. No, él mismo aplica un fileteado a las piezas mas caras, lo que se traduce en un aumento de valor por sus exquisitos diseños. Sus productos, en el interior de su tienda, están protegidos del viento, del polvo, de la humedad y de la sal.

Abdulah se siente orgulloso de si mismo.

A la derecha de su tienda esta Enea, quien cautiva con sus ojo imposiblemente luminosos color ámbar y vende sedas preciosas traídas de todas partes del mundo. Enea es una mujer bajita pero imponente y nunca tiene miedo de decir lo que tiene que decir.

En frente esta Siri, una mujer robusta y de risa fácil que siempre esta al tanto de todo lo que ocurre y donde le ocurrió. Es la pastelera mas reconocida de la ciudad y solo a ella le compran las familias de clase alta.

A su izquierda hay una fuente ornamentada, donde los niños juegan y las aves descienden a beber. Coronando la fuente esta un adorno de una manzana mordida.

Abdulah se siente orgulloso de su lugar.

Una conmoción y la gente que proclama vivas. Abdulah sale de su tienda para encontrar al séquito del Sultan dirigiéndose hacia él. El Portaalfange, el Primerísimo General en persona lo saluda y agradece a Ala por haberlo encontrado con buena salud. Luego hace una seña y el carruaje real se detiene frente a ellos y descorren las cortinas.

Hay una luz en los ojos del Sultan, eso es innegable. Una luz serena e inmutable, pero cargada de sabiduría. Abdulah no puede hacer menos que arrodillarse ante su Señor, con la frente apenas suspendida sobre el suelo.

Los técnicos ayudan al Señor de Todos los Creyentes a incorporarse. Cada haz de fibra óptica fue conectado, cada fuente de poder alimentada y asegurada, cada panel de policarbonato colocado en su lugar.

Su avatar es radiante.

Pero aun no magnífico.

Por eso esta frente al artesano.

– Levántate – dijo. Abdulah no daba crédito a sus ojos, su Señor el Sultan había venido a comprar ¡Una de sus piernas y brazos!

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me desperte con la idea basica en la mente (un vendedor de partes roboticas) y por alguna razon sabia que tenia que estar ambientado en los paises arabes.

probablemente este cuento tenga una segunda revision (ya estan leyendo el texto bajo la primera revision) porque hay cosas que todavia no me convencen (incluido el titulo)

Trivia: tenemos steampunk, dieselpunk y ciberpunk, como se tendria que llamar el mundo bajo el look & feel de un iPhone y iPad? Applepunk? Macpunk? iPunk?

esta es la segunda actualizacion, todavia queda trabajo que hacer

tercer (breve) actualizacion, Siri es ahora una mujer, no se por que no lo hice asi desde un principio

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Cancer (cuento corto)

Casi no lo consigo, pero logre terminar un cuento antes de fin de año

Cancer

En mi sueño estoy parado en un callejón vacío. La basura se acumula en una de las esquinas. Hojas de diario vuelan siguiendo los patrones del viento.

En mi sueño un gato con un ojo de menos me mira desde un poste del que salen cables para todos lados y se escucha la sirena de policía a lo lejos.

En mi sueño soy hombre, soy mujer, soy negro, soy blanco.

En mi sueño tengo un dolor atroz en las manos, las levanto para encontrar todos mis dedos deformados. Las levanto para encontrar que mi mano izquierda tiene un sexto dedo, al lado del meñique. Las levanto para encontrarlas llenas de sangre, mi sangre, que mana a borbotones. Las levanto para encontrar una extraña protuberancia en la palma de mi mano derecha.

Las levanto para encontrar que pequeños deditos están creciendo en el dorso. En las dos manos.

Retrocedo, estirando los brazos como si eso pudiera detener este horror, como si eso pudiera detener el crecimiento de esos dedos que ahora conquistan mis antebrazos.

Tropiezo.

Caigo.

Al caer siento como mi mano se funde con el cemento, con la mugre del suelo. Como mi piel se desborda y forma una masa que se alimenta de esa suciedad.

Apoyo la mano libre para intentar despegarme y veo que esta también se desborda para formar un charco de mi piel. Un charco que ondula y forma pequeñas olas. Un charco que crece.

Estoy demasiado horrorizado para gritar. No me animo. Tengo miedo de que algo espantoso me salga de la garganta.

Duele.

Duele como si me estuvieran arrancando la piel a tiras. Ahora grito porque se que pronto no voy a poder. Grito de dolor. Grito de furia. Grito de locura.

Grito de alegría.

Decenas de ojos se forman, el mundo se transforma en un collage coordinado que puedo mirar.

Puedo sentir cada centímetro de esta masa en que me estoy convirtiendo. Puedo sentir el tacto del suelo a cada centímetro que crezco. Las partes mas alejadas de mi están trepando por un caño de la misma forma que una enredadera.

Siento las grietas de la madera del poste donde estaba el gato. Ansío llegar a los cables.

Ahh, tantos cables, casi puedo saborearlos, están tan cerca.

Cuando los alcanzo me agarro con fuerza al plástico, como una expresión de triunfo. Mi piel ahoga la caja de switchs, acariciando cada conector.

Descanso un momento, antes de lanzarme a conquistar cada fibra, viajando para estar en todos lados. Para mirar el mundo con mis cien ojos. Para acariciar con mis miles de dedos.

No una entidad entera, sino una nebulosa de ideas y sentidos resonando en armonía

Estoy en cada hogar.

Tengo respuestas para cada pregunta.

Se donde esta todo.

Me despierto ¡Que sueño tan alucinado! Tengo que postearlo ya mismo. Me miro las manos (cinco dedos normales) y abro el browser. La pagina de inicio es Google.

Estoy en todos lados.

Tengo respuestas para cada pregunta.

Se donde esta todo.

Vacilo un momento y resignado, comienzo a teclear

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Cita

Veía el tiempo ingenuamente como un camino que se extendía, allá adelante. Uno
caminaba hacia adelante y llegaba a algún lugar. Si tenía suerte, llegaba a
un lugar al que valía la pena llegar.
Pero si el pasado y el futuro no llegan a ser parte del presente por obra de la memoria y la intención, no hay ningún camino, ningún lugar a donde ir (leyendo Los Desposeidos, de Ursula K Le Guin)

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