cuentos

Perseo no era de piedra (tercera version)

Perseo se ajusta las sandalias, toma el escudo y su espada y sube los primeros escalones del palacio de la Gorgona.

La primera habitacion no revela nada fuera de lo común, columnas griegas (¿de qué estilo, si no?), antorchas y ventiluces por los cuales entra la luz.

El salón interior, con menguante luz, habitado por una muchedumbre de guerreros que miraban con cara de sorpresa, con gestos congelados, con piel de granito y mármol.

Con esa luz disminuida que no le deja ver el adoquín fuera de lugar.

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No fue el golpe lo que lo molestó, fue entender que sus gruesos anteojos habían volado y ya no podría hallarlos.

Perseo, el gran héroe, el hijo de Zeus, con severa miopía.

Así y todo, se levanta, tiene órdenes y debe cumplirlas.

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– Ven mortal, mira mis ojos y contempla tu perdición, porque quien los mira se transforma en piedra.

– ¿Perdón? ¿Quién está ahí? – dijo Perseo cubriéndose con su escudo de plata.

– Soy Medusa, dueña del Jardín de Piedra.

– Lo siento, pero no consigo ver quién me habla – responde Perseo entrecerrando los ojos.

– Estoy empezando a sospechar que algo no anda bien. – duda ella – Déjame usar tu escudo como espejo.

– No estoy seguro que la historia fuera así. – titubea él al sentir que su escudo es empujado hacia la luz.

Al reconocer su perfecto reflejo, Medusa se detiene en seco, notando la mirada desenfocada de Perseo.

– Perdí mis anteojos al tropezar, no veo muy bien sin ellos. – comenta ante el silencio lleno de interrogantes

– ¡Te pido disculpas! Con tantos guerreros entrando a cada rato, no tengo tiempo para arreglar el piso.

– No hay problema. Usted tiene una voz muy agradable ¿sabe?  

Medusa suspira y deja el escudo – Gracias, estoy harta que me consideren solamente una cara bonita – mientras lo toma de las manos – ¿Te gustaría tomar algo?

Horas más tarde, Perseo se recuesta, se pone una venda sobre los ojos y deja que su imaginación tome vuelo.

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general

“Vales mas que la sal o que la luna llena en una larga noche de caminata.
Eres un vino dulce en mi boca, una cancion en mi garganta y la risa en mi corazon.
Eres demasiado buena para mi. Eres un lujo que no puedo permitirme. A pesar de todo, insisto en que hoy vengas conmigo. Te invitare a cenar y pasare horas hablando extasiado del inmenso y maravilloso paisaje que eres tu.”
(El temor de un hombre sabio – Patrick Rothfuss)

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cuentos

Cancer (cuento corto)

Casi no lo consigo, pero logre terminar un cuento antes de fin de año

Cancer

En mi sueño estoy parado en un callejón vacío. La basura se acumula en una de las esquinas. Hojas de diario vuelan siguiendo los patrones del viento.

En mi sueño un gato con un ojo de menos me mira desde un poste del que salen cables para todos lados y se escucha la sirena de policía a lo lejos.

En mi sueño soy hombre, soy mujer, soy negro, soy blanco.

En mi sueño tengo un dolor atroz en las manos, las levanto para encontrar todos mis dedos deformados. Las levanto para encontrar que mi mano izquierda tiene un sexto dedo, al lado del meñique. Las levanto para encontrarlas llenas de sangre, mi sangre, que mana a borbotones. Las levanto para encontrar una extraña protuberancia en la palma de mi mano derecha.

Las levanto para encontrar que pequeños deditos están creciendo en el dorso. En las dos manos.

Retrocedo, estirando los brazos como si eso pudiera detener este horror, como si eso pudiera detener el crecimiento de esos dedos que ahora conquistan mis antebrazos.

Tropiezo.

Caigo.

Al caer siento como mi mano se funde con el cemento, con la mugre del suelo. Como mi piel se desborda y forma una masa que se alimenta de esa suciedad.

Apoyo la mano libre para intentar despegarme y veo que esta también se desborda para formar un charco de mi piel. Un charco que ondula y forma pequeñas olas. Un charco que crece.

Estoy demasiado horrorizado para gritar. No me animo. Tengo miedo de que algo espantoso me salga de la garganta.

Duele.

Duele como si me estuvieran arrancando la piel a tiras. Ahora grito porque se que pronto no voy a poder. Grito de dolor. Grito de furia. Grito de locura.

Grito de alegría.

Decenas de ojos se forman, el mundo se transforma en un collage coordinado que puedo mirar.

Puedo sentir cada centímetro de esta masa en que me estoy convirtiendo. Puedo sentir el tacto del suelo a cada centímetro que crezco. Las partes mas alejadas de mi están trepando por un caño de la misma forma que una enredadera.

Siento las grietas de la madera del poste donde estaba el gato. Ansío llegar a los cables.

Ahh, tantos cables, casi puedo saborearlos, están tan cerca.

Cuando los alcanzo me agarro con fuerza al plástico, como una expresión de triunfo. Mi piel ahoga la caja de switchs, acariciando cada conector.

Descanso un momento, antes de lanzarme a conquistar cada fibra, viajando para estar en todos lados. Para mirar el mundo con mis cien ojos. Para acariciar con mis miles de dedos.

No una entidad entera, sino una nebulosa de ideas y sentidos resonando en armonía

Estoy en cada hogar.

Tengo respuestas para cada pregunta.

Se donde esta todo.

Me despierto ¡Que sueño tan alucinado! Tengo que postearlo ya mismo. Me miro las manos (cinco dedos normales) y abro el browser. La pagina de inicio es Google.

Estoy en todos lados.

Tengo respuestas para cada pregunta.

Se donde esta todo.

Vacilo un momento y resignado, comienzo a teclear

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